Los términos fístula y fisura se confunden frecuentemente en el ámbito médico cotidiano. Aunque ambos pueden afectar la zona anal — la presentación más conocida —, se trata de condiciones completamente diferentes que requieren diagnósticos y tratamientos distintos.
¿Qué es una fisura?
Una fisura es un pequeño desgarro o grieta en el tejido que recubre una cavidad del cuerpo. La más común es la fisura anal, que es un desgarro en la mucosa del canal anal. Suele causar dolor agudo durante y después de la defecación, junto con un sangrado leve de color rojo brillante.
Las causas más frecuentes incluyen el estreñimiento crónico, las deposiciones de gran tamaño o la diarrea prolongada. Es una condición muy común y, en la mayoría de los casos, se resuelve con tratamiento conservador.
¿Qué es una fístula?
Una fístula es una conexión anormal en forma de túnel entre dos órganos o entre un órgano y la superficie del cuerpo. La fístula perianal es un conducto que conecta el interior del canal anal con la piel cerca del ano, generalmente como consecuencia de un absceso previo.
Las fístulas pueden aparecer también en otras zonas del cuerpo: fístulas arteriovenosas, fístulas traqueoesofágicas, fístulas rectovaginales, entre otras.
| Aspecto | Fisura | Fístula |
|---|---|---|
| Definición | Desgarro superficial en la mucosa | Conducto anormal entre dos cavidades |
| Profundidad | Superficial | Profunda, atraviesa tejidos |
| Causa común | Estreñimiento, traumatismo local | Infección / absceso previo |
| Síntomas principales | Dolor agudo al defecar, sangrado leve | Supuración, irritación crónica |
| Tratamiento habitual | Conservador (dieta, pomadas) | Quirúrgico en la mayoría de casos |
| Recurrencia | Posible si persiste la causa | Frecuente sin tratamiento adecuado |
Diagnóstico
La fisura se diagnostica generalmente mediante exploración visual directa. La fístula requiere una exploración más detallada que puede incluir ecografía endoanal, resonancia magnética pélvica o fistulografía para determinar el trayecto del conducto.
Tratamiento
Las fisuras anales suelen tratarse con medidas conservadoras: dieta rica en fibra, hidratación adecuada, baños de asiento con agua tibia y pomadas con nitroglicerina o diltiazem para relajar el esfínter. Solo en casos crónicos que no responden al tratamiento se recurre a la cirugía.
Las fístulas, por el contrario, generalmente requieren tratamiento quirúrgico. Las técnicas incluyen la fistulotomía, la colocación de setón, el colgajo de avance o procedimientos más modernos como el LIFT o el láser.
Importante: Ante cualquier síntoma persistente en la zona anal como dolor, sangrado o supuración, es fundamental consultar con un especialista en coloproctología para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Conclusión
La fisura es un desgarro superficial que suele resolverse con tratamiento conservador, mientras que la fístula es un conducto anormal más complejo que generalmente requiere cirugía. Ambas condiciones son tratables y es importante buscar atención médica especializada para un diagnóstico correcto.